Entre mentira y el odio

06/Nov/2014

El País, Ecos, Eduardo Kohn

Entre mentira y el odio

“Desde que se impuso la llamada ‘tregua’ entre
Israel y los terroristas de Hamas, Israel ha sufrido 9 ataques con misiles.
Silencio absoluto: en los
grandes medios internacionales; en el llamado Consejo de DDHH de ONU; en los
organismos regionales de nuestra América Latina, tan proclives a ocuparse del
Medio Oriente (¿y de América Latina?) bajo el liderazgo y agresividad de varios
Presidentes y Presidentas.
Hace casi dos semanas un
terrorista de Hamas atacó a transeúntes israelíes que esperaban un tranvía en
Jerusalén: una beba de tres meses asesinada; una joven ecuatoriana que murió de
sus heridas días después; varios heridos.
Hamas felicitó
efusivamente al autor de los asesinatos. Eso y el silencio renovado: en la ONU
no se enteró nadie.
Unos días después un
rabino fue baleado en Jerusalén, y sigue en estado crítico. El autor del
atentado fue abatido.
¿Silencio? No esta vez.
El pacifista presidente de la Autoridad Palestina escribió y fue muy claro.
Textualmente: ‘Hemos recibido con enojo el anuncio sobre el crimen despreciable
perpetrado por las bandas asesinas y terroristas del ejército de ocupación
israelí, contra, Muatez Ibrahim Hijazi, quien subió a los cielos como un mártir
de la defensa de los derechos de la nación palestina y los lugares sagrados’.
Un mensaje de paz, sin duda.
Hoy, mientras esto
escribimos, un terrorista atropelló nuevamente en Jerusalén a transeúntes, por
ahora un muerto y 13 heridos, muchos muy graves con alto riesgo de aumentar el
número de víctimas fatales.
Si el presidente de la
Autoridad Palestina dice en idioma árabe que los asesinos son mártires, y en
idioma inglés que quiere la paz, el resultado es menos cero. Y no es la primera
vez. Y no será la última.
Por eso, las ventanas de
oportunidad en Medio Oriente están cerradas. Los líderes de Hamas, Ismail
Haniyeh y Abu Marzuk felicitan efusivamente a quienes matan civiles israelíes
en el mismo momento que una hija y una hermana de ambos son tratadas de graves
enfermedades en hospitales israelíes. Pero de esto último, no se informa en
Gaza.
Abbas, el aparente
pacifista, eternizado en la Presidencia de la Autoridad Palestina, junta todos
los adjetivos del odio cuando habla en árabe e incita a la violencia. En
inglés, pide 4 mil millones de dólares para Gaza, aunque los expertos de ONU
dicen que se necesita menos de la mitad.
Terrorismo es igual a
violencia y violencia es un vocablo perverso que suele reproducirse.
Cuando ahora lleguen los
moralistas de nuestra región y de alguna otra, y hablen de uso desproporcionado
de la fuerza, porque los civiles israelíes van a exigir a su gobierno que actúe
frente a la ordalía de muerte que están sufriendo, ya sabremos definitivamente
de qué se trata: la retórica de dividir el conflicto entre buenos y malos, y
con ello, con o sin intención, pero un hecho en la práctica, un apoyo reiterado
al terrorismo, y se quiera o no, el renovado aumento del antisemitismo.”